venerdì 2 febbraio 2007
La fábrica de eslabón de lujo bajo el puente juan b. justo. El lugar más inhóspito del barrio, enorme, vacío, lleno de tierra. Pero ya no había nada para robar. Está tomada hace unos años. Ahora también entran los pibes del barrio, pero porque viven ahí. Debajo del puente se habían construido unas casas de chapa, de donde salían los perros al ladrido cuando pasaba por las calles transversales, ya no están más. Nos metíamos por el recoveco que dejaba la persiana metálica. Fue una tarde, sería un sábado, un feriado. Dos del grupo, a algunos recién los conocía, se agarraban a piñas. Por nada, por hacer algo. Por la misma razón en que entrábamos en las casas abandonadas. Aún subsiste aquel baldío donde fueron a parar los echados del puente. Se nos iba la pelota, era peligroso. Algunos estaban colgados de los carteles. Córdoba y serrano, una esquina. Lo primero que reconocí como el mundo de afuera. Bajaba, me perdía en el barrio.
Iscriviti a:
Commenti sul post (Atom)
Nessun commento:
Posta un commento