Ya hace diez años estaba en la calle, promotor de la filosofía del parque y alejarse. Una adrenalina me agarraba el estómago castigado y fortalecido. Eran cosas como el fin de semana y ciertos palacios de la otra cuadra. Los inviernos quemaban en las baldosas y en los asfaltos. Variados peligros de sombra en horas prohibidas. Noches de oscuridad y neones, oscuridad y neones. Pasadizos negros de puentes y fríos umbrales. Me quedó para siempre el invierno de hace diez años, no recuerdo el verano. Hace cinco años no me acuerdo de nada.
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