Bajé del micro de provincia lleno de polvo. Alguien esperaba a cada uno de los paisanos. El sol del mediodía rajaba las piedras. A mi sólo me esperaba la soledad del desierto. Conocía el camino. Tan sólo unos metros hacia el río seco y de ahí hacia adelante como único sentido. En pocos minutos de caminata tenía el pueblo a mis espaldas y ya avistaba la inmensidad. Un viejo cargado de una bolsa hizo las veces de guardián de lo que me aguardaba. Amigablemente me formuló extrañas preguntas fuera de contexto. Adiós, suerte y a ritmo firme nuevamente. Tenía un objetivo. Buscar un refugio para la noche. Luego de algunas variantes demasiado visibles, la casa sin techo y creí finalizada la búsqueda. Dejé mi bolso en mi nueva y extraña morada y emprendí de nuevo el camino. Llegué a lugares vírgenes y creí ser el primero. Atardecía y ya cansado decidí la vuelta. Avisté en dirección a mi casa sin techo. La tormenta estaba cerca.
Popocatepetl (mp3)

Nessun commento:
Posta un commento