Conocí una casa en la rioja rodeada de espinas. Conocí una guarida en medio de la tormenta. Esa era la casa sin techo. Todas eran piedra sobre piedra. Con techo de paja, con patio, habitada, pero piedra sobre piedra. La más lejana era sin techo y cruzando el río que en verano está seco. Fui por primera vez habitante de la nada justo en la noche de tormenta y esas tres personas que vi desde la montaña nunca supe quienes eran. Y una perra preñada que latía al mismo tiempo que yo. La casa habitada al final del pueblo; pero la segunda vez ya no quise ir ahí, quería estar solo pero no pude. Estuve con la tormenta más grande de la rioja y con alguien que no era nadie, que quizá era yo o mi soledad o la voz de la tormenta o nada; nada por vez primera. Volveré siempre a la rioja.
Hua (mp3)

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